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Ciudadano Kane: cine y periodismo

Fotograma de Ciudadano Kane

Imperdonable. No se puede hacer una sección de películas relacionadas con el periodismo y no haber hablado de Ciudadano Kane. Enmendamos el error en el año del centenario del protagonista, guionista y director de tan magnífica película. Como llegamos un poquito tarde, sabemos que no queda nada original que decir, pero tan intrépidas como el editor de periódicos y multimillonario Charles Foster Kane (personaje central de Ciudadano Kane), vamos a intentar dejar huella con esta crítica. Ejem, ejem.

Welles rodó Ciudadano Kane, una película considerada por muchos la mejor de la historia, con sólo 26 años. La fuente de inspiración del guión (desarrollado conjuntamente por Welles y Herman J. Mankiewicz) fue el magnate de la prensa William Randolph Hearst. Una de las historias alrededor de la historia del largometraje es la cólera que generó el Hearst, que prohibió que todos los medios de comunicación que poseía mencionaran siquiera la película.

Ciudadano Kane se ganó su lugar en la historia del cine por muchos motivos. Desde el talento del reparto (con el debut en el cine del niño prodigio Welles, pero también con muchos actores desconocidos para el gran público y procedentes del Mercury Theatre, la compañía con la que Welles puso en pie La guerra de los mundos: Joseph Cotten, Agnes Moorehead, Everett Sloane y Ruth Warrick, entre otros); a la innovadora técnica narrativa (la historia arranca con la muerte de Kane, cuya vida se va narrando a partir de los flashbacks que desencadenan las preguntas de un periodista a las personas que lo conocieron); el maquillaje (que hace evolucionar a los personajes a lo largo de las décadas) o el uso de la música.

También es ejemplo de un magnífico empleo del Macguffin, expresión acuñada por Hitchcock poco antes y que es ese elemento de suspense que hace avanzar la trama pese a su insignificancia dentro de la misma. El Macguffin de Ciudadano Kane es Rosebud, la palabra que dice el protagonista antes de morir mientras cae de su mano una bola de nieve de cristal. El descubrir el secreto de qué es Rosebud es lo que mueve a un reportero a indagar en la vida del magnate fallecido.

Estudio de sonido del rodaje de Ciudadano Kane

Estudio de sonido del rodaje de Ciudadano Kane

La película reflexiona sobre la ambición, el afán de controlar a los demás, la necesidad de sentirse querido, la incapacidad de ofrecer amor verdadero a los demás… Y sobre periodismo. Y como ese es nuestro talón de aquiles, aquí van algunas frases sobre el tema extraídas de la película. Escuchen y aprendan (o tal vez mejor no…):

  • Tras recibir un telegrama de su corresponsal en Cuba (en los días previos a la guerra hispano-estadounidense de 1898) en que le dice que no hay conflicto que narrar, Kane le contesta:

“Usted proporcione poemas, yo proporcionaré guerra” (la escena está inspirada en la reacción de Hearst ante el hundimiento del Maine). Aquello tan repetido de “no dejes que la realidad te estropee una buena historia”.

  • Kane le pregunta a un empleado por qué no publica su periódico, el New York Inquirer, titulares a tres columnas como los del Chronicle. Carter le responde que la noticia no es para tanto. Respuesta de Kane:

“Si el titular es grande, la noticia se convierte en sensacional”.

  • Y, pese a todo, al principio del film uno de los motivos que parece impulsar a Kane a ponerse al frente del Inquirer es la búsqueda de justicia social y defensa de los que no son tan afortunados como él. De hecho, llega a redactar una declaración de principios y a pronunciar la siguiente frase:

“Sería divertido dirigir un periódico. Proporcionaré a los habitantes de esta ciudad un periódico honrado que dé con fidelidad y exactitud las noticias”.